12/05/2008
¿Avanza el Código Aduanero del Mercosur?

De acuerdo a las informaciones publicadas en los últimos días, el texto que uniformará las aduanas del Mercosur se redacta, pero en forma secreta; lo cual genera cuestionamientos. Es que temas claves como la renta aduanera, por ejemplo, tienen carácter reservado y no se realizan consultas a abogados especialistas ni a cámaras que agrupan a importadores, exportadores y auxiliares de comercio, sobre quienes recaerán deberes y derechos, según publicó hace unos días el diario La Nación.
El texto que se está preparando tiene el carácter de “código marco”, por lo que su aprobación se dilatará porque se activará el lobby empresario y sindical en los pasillos de los parlamentos que deberán aprobar su letra, según explicó el matutino.

Esta iniciativa lleva más de 10 años y no pudo concretarse. Cabe recordar que en diciembre de 1994 se aprobó un primer texto que fue duramente criticado debido a que tenía una “marcada inclinación a la discrecionalidad administrativa aduanera, unida a un exceso de atribuciones en manos de la administración aduanera que dificulta la adecuada defensa del sector privado contra el eventual ejercicio abusivo del accionar de los malos agentes aduaneros”.

Durante esa revisión se postulaba que la cohesión del bloque, y su coherencia, sólo puede darse vía un cuerpo normativo que interprete el fenómeno aduanero como el comercio exterior controlado por el Estado y como un hecho tributario. Esa revisión no fue tenida en cuenta y la premura de sacar “algo rápido” hace que el texto que velará por la operación sea de carácter marco.

Además, hay que tener en cuenta las disposiciones existentes en los cuatro países. Por ejemplo, el código aduanero argentino contempla mecanismos que brindan seguridad jurídica a los protagonistas, al permitir el sistema recursivo de efecto suspensivo, y garantías que flexibilizan el comercio y limitan la discrecionalidad aduanera y los factores de presión. El inconveniente se plantea si se pasa a una norma que no contempla esos aspectos.

La unión aduanera pretendida implica una zona de libre comercio y una política común respecto de terceros países, o sea, clasificación única de mercaderías, una valoración común, un arancel externo común, una renta aduanera comunitaria y en definitiva, un código aduanero.

La clave pasa -más allá del código- por lograr que se pongan de acuerdo en la necesidad de que haya un Mercosur y a partir de ahí, trabajar seriamente en las disposiciones del bloque.
 
 
 
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