28/04/2009
“Algunos sectores alcanzaron los niveles de 2008 en el primer trimestre”

¿Cómo impactó la crisis en el comercio exterior según los números de la Aduana?
El comercio exterior no escapa a la realidad internacional ni nacional, pero con una característica particular: el efecto recesivo evidenciado a fines de 2008 se revirtió en algunos sectores económicos en el primer trimestre del año, y han alcanzado niveles similares a 2008; lo cual es una noticia auspiciosa y en cambio, otros no se recuperaron y siguen estancados.  

¿Cuáles son los sectores que recuperaron el ritmo?
Parte de la industria automotriz, lo que tiene un efecto multiplicador en el autopartismo, especialmente la industria que canaliza sus exportaciones a Brasil, estamos atados a la suerte del vecino país y el plan de Lula dio buenos resultados. El comercio exterior es una autopista de ida y vuelta, para poder exportar bien hay que importar bien. Nos encontramos con algunas dificultades en sectores que tienen que ver con la batería de medidas que el gobierno está llevando adelante, tendiente a proteger a sectores económicos, industriales con la aplicación de licencias no automáticas, barreras pararancelarias, intensificar las acciones de dumping, lo cual dio buenos resultados para frenar el ingreso de productos de consumo masivo o bienes de origen de China fundamentalmente y en algunos casos, de Brasil. Lo que tiene que ver con insumos industriales, partes o piezas no ha sido restringido porque es materia básica.

¿Qué sectores aún no se recuperan?
Córdoba tiene una economía regional muy fuerte que es la manicera, el 95 por ciento de la producción y el 90 por ciento de las exportaciones salen desde acá y todavía no despega, se vio muy afectado porque el principal comprador es Europa y no hay un panorama muy claro sobre lo que va a suceder con ese sector. Nos impacta muy fuerte como Aduana Córdoba.

¿En qué situación se encuentra el sector calzado?
El ingreso de calzados chinos es implacable a pesar de las medidas establecidas, se va dosificando, permitió la recomposición del sector, pero es insuficiente. Al principio teníamos problemas con Brasil, pero lo empezó a tener Brasil con China y los industriales argentinos y brasileros –hasta hace poco competidores- se unieron para lugar contra la importaciones de calzado chinos.

¿En qué porcentaje cayeron los trámites?
En el cálculo interanual las destinaciones de exportaciones e importaciones son menos, pero hay que hacer un análisis más global. Las exportaciones no han caído tanto como se presuponía, cayeron por efecto precio y no por volumen. Se exportan prácticamente las mismas cantidades o incluso más y se continuará verificando porque nuestros compradores de commodities y productos primarios como China e India siguen demandando. Los precios están al 50 por ciento de lo que estaban en su mejor momento del 2008 y eso es lo que se está verificando. Argentina no es formadora de precios y por lo tanto, no puede influir mucho. Por suerte, se llegó al piso y se estima que no van a bajar más los precios de los productos exportables, se tiene que esperar un lento, pero continuado repunte en commodities y productos primarios.

¿Qué opinión le merecen las iniciativas de eliminar el dólar como moneda de intercambio?
Apunta a que una de las fortalezas del modelo era la acumulación de reservas, sumado a los superávits gemelos y hoy las reservas no están en un nivel de fortaleza, están en 46.000, 47.000 millones que quizás hoy sean insuficientes. El gobierno busca fondearse a través de operaciones de swap como hizo con China para tener un equivalente de 10.000 millones de dólares. Llevamos seis o siete meses de un sistema muy incipiente con Brasil en la sustitución del dólar, pero aún no tuvo una gran aceptación o no ha sido impulsado con suficiente fuerza por ambos países. No hubo por parte de los exportadores una adhesión completa, todavía estamos en veremos. La medida puede ser interesante en función de acumular reservas.

¿Implica un ahorro económico?
No tengo los fundamentos para decir si produce un ahorro o no, pero algo de eso debe haber; facilita el acceso al intercambiar con monedas locales y los costos financieros son menores. Las proyecciones son interesantes y traerá beneficios para ambos países. Si Lula aceptó impulsar este sistema debe ser bastante conveniente, a Brasil le está yendo mucho mejor que a nosotros y tenemos que seguir al vecino país.

 
 
 
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